Pablo ¿un fanático fundamentalista?

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Coincidencias y diferencias entre apasionado y fanático

 

Quizá lo más conocido de la personalidad de Pablo es su capacidad de concentrar en una sola dirección todas las energías de su ser. Antes de su vocación, la Torah constituía su vida; después, la persona de Cristo pasó a ser el eje, el centro de gravedad, la única omnipresente razón de ser de toda su existencia[1]. Esta situación correspondería bastante bien a la de un fanático, entendiendo este término en el sentido de fundamentalista, en cuanto que Pablo se vuelca con todo su ser primero en una dirección y luego, con la misma energía y entusiasmo, en la dirección contraria. Pablo es modelo de “mojar la camiseta”. Pero esta descripción corresponde también bastante bien a lo que se considera como “ser apasionado”; de ahí que sea necesario preguntarse si Pablo fue fanático o apasionado o las dos cosas a la vez. El problema para nosotros radica en que en el sentir común identificamos con gran facilidad al apasionado con el fanático como si fueran sinónimos.

No cabe duda que Pablo fue un espíritu fogoso, un hombre extraordinariamente apasionado. Sin embargo, hay dos rasgos característicos de Pablo que permiten afirmar que él no fue un fanático. Estos rasgos son 1) su inteligencia, y 2) su afectividad y sensibilidad.

1) Inteligencia: para responder a los problemas que las comunidades le plantean, Pablo no formula condenas autoritarias, sino que se esfuerza por comprender las causas que han originado el problema en cuestión y presenta argumentos que fundamentan la solución que él propone. Por ejemplo, ante la división en partidos y grupos que existía en la comunidad de Corinto, Pablo responde con una argumentación impecable y hasta con ciertos toques de humor diciendo que en un cuerpo todos los órganos son importantes y están interrelacionados, y que si todo el cuerpo sólo fuera ojo (imagen divertida) no podría oír y si todo el cuerpo fuera sólo oreja, no podríamos oler (ver 1Co 12,15-23). En esta imagen paulina del organismo humano se fundamenta el concepto que hoy día se está implementando de “pastoral orgánica”.

2) Afectividad y sensibilidad: Pablo es tremendamente afectivo y sensible. Cuando se dirige, por ejemplo a los Tesalonicenses les dice que él, Silvano y Timoteo los quieren como una madre, que si pudieran les habrían dado no sólo el evangelio sino hasta sus propias vidas, y que los han animado y consolado como un padre lo hace con sus hijos (1Tes 2,7-8.11). ¡Qué enormes muestras de afecto!

La relación de Pablo con sus dos más íntimos colaboradores, Timoteo y Tito, es otro ejemplo de su afectividad. Es claro que su afecto es más profundo con Timoteo, pues sólo de él dice que “como un hijo al lado de su padre, ha estado conmigo al servicio del evangelio” (Flp 2,19-22), sin embargo tal cercanía no le impide ver las limitaciones de Timoteo producidas por su timidez. Envía a Timoteo cuando surgen las primeras dificultades en Corinto (1Co 4,17). Pero cuando los conflictos se agudizan, cuando la situación se encrespa, recurre a Tito una y otra vez (2Co 8,6.16.23; 12,18; 2,13; 7,6-16) porque reconoce que él posee su misma energía y diligencia. Es claro, entonces, que el afecto no le quita a Pablo la lucidez sobre las diferentes capacidades de sus colaboradores.

Se puede ser fundamentalista y apasionado. Se puede ser fundamentalista sin ser apasionado y se puede ser apasionado sin ser fundamentalista. Los rasgos recién descritos demuestran con claridad que Pablo perteneció a los últimos, es decir, no fue un fundamentalista, pues los fundamentalistas no hacen caso ni a argumentos ni a afectos o sentimientos. Sí fue un apasionado y en esa pasión no hizo otra cosa sino seguir las huellas de su Maestro y nuestro Maestro, Jesús, para quien su gran pasión fue transmitir el amor y la misericordia de Dios Padre a todos los seres humanos. Esa pasión fue la que lo condujo a la otra pasión que todos conocemos: la situación de sufrimiento que culminó con su muerte en cruz.

Mirando a Pablo y a Jesús nos damos cuenta que un cristiano no puede ser sino un apasionado. Quien no tenga pasión es un muerto que respira.



[1] Ver, por ejemplo, entre muchos otros textos la vehemente descripción que hace en Flp 3,4-14.

2 respuestas a Pablo ¿un fanático fundamentalista?

  1. Pienso que su juventud y pasión lo llevó a cambiar su suerte, de perseguidor a perseguido, ya que no sólo decide seguir a Jesús, sino que acepta las consecuencias de ese seguimiento. Pero para él sería en dos bandos en sus comienzos, pues no sólo lo perseguirían sus nuevos enemigos, sino los cristianos que le vieran acercarse a la comunidad, que querrían descabezarlo por todos los cristianos muertos bajo su espada.
    Conversión significa, cambio total de dirección. Ir en dirección totalmente opuesta a la anterior.
    Jesús mismo nos lo dice. A Dios se le da la cara o la espalda. “El que no está conmigo, está contra mi, el que no recoge conmigo, desparrama”. Es la radicalidad del seguimiento. ¿se puede dar este paso sin pasión?
    La imagen de la caída del caballo, dice más de nuestro encuentro con el Señor de lo que imaginamos.
    Pablo tuvo un momento de luz que entró en su corazón y su conciencia que le permitió ver la persona de Jesús.
    Pablo cae en la cuenta de quién es aquel a quien persigue, no le queda otra cosa que dejar caer las estructuras que forjaron su vida anterior y construirla ahora con los verdaderos cimientos. Lo que le parecía ser el sentido de su vida, es ahora el sin sentido. La piedra que desecharan los maestros de la Toráh que él tanto amaba, era ahora la piedra angular.
    Lo que Saúl creía, lo desdecía Pablo. Lo que Saúl anhelaba, lo aborrecía Pablo en su celo por su Señor.
    Definitivamente este era un camino sin retorno, que no se puede recorrer en la tibieza, sino en un fuego devorador.

  2. Jose_3388 dice:

    Valdría la pena quizás, en el caso de Pablo, analizar como este hombre fue capaz de recepcionar, procesar, deliberar, concientizar y accionar algo tan puro como es la enseñanza y la voluntad de una abismante nueva perspectiva espiritual….aquel instante en que toda su vida, formación, convicción y experiencia es removida abruptamente por una voz que lo encomienda “ininteligiblemente”, sin procesos cognitivos que le permitieran afianzar, entender y comprender humanamente un mensaje que de manera tan “apasionada” desarrollará durante el resto de su vida y que centrará la esencia de todo su ser de una manera tan desbordante………. ” Voluntad Divina; se dijo y se hizo!!!” He ahí, el gran legado de Pablo, que aún a través de un hombre atípicamente idóneo, el deseo y la voluntad de Dios se CUMPLE…
    Gracias estimado profesor, por sus siempre tan novedosos aportes.

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