Analfabetismo trinitario

En nuestros tiempos dominados por la informática e internet ha surgido la expresión “analfabetismo digital” para referirse a quienes desconocen las destrezas básicas que permiten moverse en este ámbito. Ésta me parece una excelente imagen para ilustrar el desconocimiento que existe entre nosotros, los creyentes, sobre algo tan esencial a nuestra fe como es la Trinidad. Lo más propio y característico de la fe cristiana es creer en un Dios que es Tres Personas. Esto es lo que nos distingue del judaísmo, por ejemplo, y de todas las demás religiones. Nuestra fe la podemos describir como un monoteísmo trinitario.

Lamentablemente, en la práctica nuestra conciencia creyente no es trinitaria. La Trinidad no tiene resonancia en nuestra vida de fe. En la conciencia de gran parte de los fieles de la Iglesia predomina un monoteísmo sin la Trinidad más que una conciencia trinitaria de Dios. Con frecuencia, incluso varias veces al día, nos persignamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero no sabemos qué pueda significar esto. Se sigue repitiendo que la “Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo… Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina” (Catecismo de la Iglesia Católica, artículo 234), pero no es la verdad principal en la convicción de la mayor parte de los creyentes: esto es lo que he llamado “analfabetismo trinitario”.

El clasificar a los seres humanos en ateos y creyentes es una pobre clasificación, pues hay varias maneras de no creer y muchas de creer. Para el cristiano no es suficiente acoger la existencia de Dios, sino que debe preguntarse cómo vive Dios, cómo es. Y aquí se inserta el fundamento de nuestra fe: creemos en un Dios único que no es soledad sino comunión de Personas Divinas.

Creer en la Trinidad significa que en la raíz de todo lo que existe hay un movimiento de amor porque la Trinidad es una dinámica constante y eterna de comunión en el amor de los divinos Tres. Cada uno de ellos está completamente volcado en los otros: cada persona divina sale de sí misma y se entrega completamente a las otras dos sin dejar de ser ella misma, es decir, está completamente presente en las otras dos sin perder su propia identidad. Esto es Dios en sí mismo. Pero así como cada persona divina sale de sí, la Trinidad en su conjunto también sale de sí dando origen a la creación. La dinámica perfecta y eterna de comunión en el amor se desborda, se derrama, surgiendo la creación como producto de ese desborde. Nuestro origen se encuentra en la sobreabundancia del amor trinitario. Y nuestro destino es participar eternamente de esa vida divina: “El fin último de toda la economía divina (plan divino) es la entrada de las criaturas en la unidad perfecta de la Bienaventurada Trinidad” (Catec. Ig. Cat., artículo 260). A esto es lo que se le llama “salvación”.

Para terminar, algunas consecuencias prácticas para nuestra vida: a) si somos hechos a imagen y semejanza de un Dios Trino significa que por naturaleza somos seres sociales, comunitarios, referidos a los demás; b) la Trinidad nos muestra la riqueza de la diversidad, por una parte, y la unidad en el amor, por otra. Unidad no es uniformidad, le pese a quien le pese, sino comunión en la diversidad; c) la Trinidad es el modelo a seguir para cualquier tipo de comunidad humana (familia, sociedad, congregación religiosa, iglesia, etc.) especialmente por esa característica de conformar una unidad sin anular las propias identidades.

El conocimiento de la Trinidad es indispensable para la profundización y maduración de la fe cristiana. Y ese conocimiento consiste en la progresiva apropiación y comprensión del saludo con que se inicia prácticamente cada misa: “La gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2Co 13,13).

4 respuestas a Analfabetismo trinitario

  1. Justamente ese tema de la unidad en la diversidad es lo que me preocupa, en términos de lo que hoy se “mal” entiende como unidad y diversidad.
    Hemos tergiversado su real significado, reducido su infinita dimensión y desvirtuado su valor.
    Quizás esa sea una de las razones por la que nos cuesta tanto comprender la dinámica trinitaria (sin considerar que es un dogma de fe y que en nombre de lo mismo, poco nos empeñamos en profundizar).
    El individualismo reinante es la resultante, no sólo de una ausencia de Dios, sino de una total indiferencia por conocerlo como realmente es.
    Definitivamente hay varias maneras de creer en Dios. Sería bueno preguntarse… de qué manera creo en Dios. Lo más probable, es que sea un producto del mundo que yo me he creado para conveniencia personal.
    En nombre de ese individualismo, no cabe otra cosa más que la uniformidad, por intolerancia a la diversidad que me estorba y demora mi llegada a la meta final, porque me obliga detenerme en el camino y asistir al necesitado. Mejor doy un rodeo y sigo bajando al abismo de mi egoísmo, donde tengo puestas todas mis esperanzas, donde no hay luz que me haga ver que la clave para mi felicidad, está en el Amor trinitario.

  2. Me parece bien que se escriban este tipo de artículos, ya que estos temas son una realidad hoy en día, y a pesar de que debería haber una buena formación, lamentablemente nos encontramos que muchos formadores en las parroquias (laicos) no saben explicarlo o simplemente son un analfabeto más que cree tener la verdad.
    Me da pena escuchar a la gente hablar con tal seguridad sobre un Super Poder de Dios, refiriéndose al Espíritu Santo o sólo de un buen Hombre o un ejemplar “Hijos de Dios” hablando sobre Jesucristo (haciéndole alusión a que sólo es una criatura y no Dios mismo).
    Espero que hayan más formadores como usted, que explican las cosas con palabras tan sencillas y ricas de contenido, sin dejar de lado el buen humor y el grato ambiente que le caracteriza. Leer estas palabras es como revivir una de sus clases.
    Ya tendré tiempo de seguir revisando sus artículos. Cualquier cosa, ya sabe dónde encontrarme.

  3. Areval2 dice:

    Hola, profesor! Spoy estudiante de Teologia. Estoy llevando un seminario de Dogma. El Dogma que he elegido es el Trinitario. De esto tengo que elaborar una monografia que la he titulado “Trinidad: Unidad en la Diversidad” Me han recomendado a Ricardo de San Victor y Ladaria. Mi pregunta es si puedo encontrar mas material al respecto, ya que he leido su articulo t me interesa saber mas sobre el tema. Le agradeceria su ayuda. Un saludo afectuoso de Navidad!

  4. abravo dice:

    Hay un libro excelente de Gisbert Greshake cuyo título es “El Dios uno y trino. Una teología de la Trinidad” y disculpa la tardanza de la respuesta.

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